Del mar austral a una marca gourmet preparada para crecer.
Afiko elabora productos gourmet derivados del mar: erizo, piure, cochayuyo y otros sabores del sur de Chile. Su objetivo era claro: transmitir calidad premium y aumentar las ventas online.
La web estaba enfocada únicamente en vender. No emocionaba. No explicaba por qué el producto era diferente.
Poca jerarquía visual. Mucho amarillo. Muchos bloques similares. Era difícil saber qué era importante.
El usuario debía recorrer demasiada información para llegar al producto.
Había imágenes buenas, pero no existía una narrativa visual que comunicara origen.
Método Atelier · antes de la respuesta
La idea central solo sirve si responde al problema, puede pertenecer a esta marca y reduce el proyecto a lo esencial.
Una compra gourmet necesita explicar origen, calidad y confianza sin retrasar el acceso al producto.
Los códigos propios vienen del mar austral: texturas, ingredientes y paisaje real, no del repertorio visual genérico de la categoría.
Una frase, una paleta más contenida y un recorrido más corto ordenan la experiencia alrededor del producto.
El encargo pedía algo más que una mejora visual: aumentar el valor percibido. Toda la estrategia se centró en una idea:
«El mar del sur,
en tu despensa.»
Esa frase terminó guiando todo el proyecto, del hero a la última fotografía.
La misma marca, el mismo producto. Otra manera de mirarlo.
Reducimos bloques, acotamos la paleta y ampliamos el espacio entre contenidos. La nueva jerarquía deja al producto y a su procedencia en primer plano.
Las fotografías comenzaron a contar una historia. El producto dejó de ser simplemente un frasco: ahora aparece sobre rocas, junto al mar, con iluminación cálida, acompañado por ingredientes. Todo comunica origen.
Reducimos el amarillo, incorporamos tonos cálidos y dimos más espacio a fotografías y producto. La identidad digital quedó más contenida y consistente.


Cada ventana tiene scroll propio. Nota cuánto camino sobra en una y cuánto sentido tiene la otra.
La tienda cobraba y el pedido no llegaba a registrarse. La pasarela devolvía errores de integración y todo apuntaba al cortafuegos del servidor. En lugar de tocarlo, medimos cuánto tardaba en contestar: 15,8 segundos de media. El límite de espera de la pasarela son 15. No había ningún bloqueo. Había una resta.
Tiempo hasta el primer byte, medido el 3 de agosto de 2026 con peticiones repetidas desde Europa e incluyendo la latencia de red hasta Chile. El registro técnico documenta rendimiento y estabilidad; todavía no atribuye un cambio en ventas.
La web tenía que vender todo eso antes de vender un frasco.
Reposicionamos Afiko como marca gourmet del sur, ordenamos la experiencia y corregimos un tiempo de respuesta que impedía confirmar pedidos. El alcance está documentado; el impacto comercial necesita datos posteriores.
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